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Poema de Aníbal Núñez, en "29 poemas", 1967.

Aún un disparo
del film mantuvo el cuerpo
que buscaba la mesa la querencia
fresca del mármol sucedáneo
quizá del tacto de una hembra
si su textura mineral al cabo
y el húmedo atolón
que dejó el vaso
no impusieran su brillo
sobre todas las cosas
en la sala
dominical de espera
cuando
sabe y no tiene a dónde
y pese a todo va y acaba
acariciando las cadera
de un dócil tragaperras
cuyo celaje iridiscente marca
la ruta sin deriva de la bola
la victoria final que ya se masca
cuando
la complaciente hawaiana otorga
una vez más su dádiva
por dos monedas: mueve
su articulado caderamen siempre
que la fiel ball in play
alcanza los 100 puntos
con luz
que vivifica el marcador y reina
en el penacho verde del cocotero
salta los mil y rompe
la última ola en la playa
- venus surgiendo de las aguas pulsa
el botón del orgasmo suavemente-.

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