Ir al contenido principal

Marcos-Ricardo Barnatán. Buenos Aires, 1946

Marcos-Ricardo Barnatán es un poeta con una amplia trayectoria en España. Poeta fundamental en un  momento poético fundamental, las décadas de los sesenta y los setenta. Su obra sigue abierta hoy en día en diferentes campos literarios. Es especialista en la obra de Jorge Luis Borges. Fue uno de los introductores en España de la Generación Beat americana, siendo el traductor de la obra Aullido, de Allen Ginsberg.
Su poesía tiene un profundo sentido trascendental. Considera el poema como una forma de comunicación con lo que el hombre no puede ver. Esa es la labor del poeta: desvelar el sentido de lo que no está desvelado. El poeta se convierte así en un pequeño Dios en el poema, enuncia y traduce en palabras lo que se le ha contado desde lo inefable. Su poesía tiene influencias de Saint John Perse o Walt Whitman, poesía total y desveladora. Transida de símbolos: el espejo, la visión, el número siete.
En este poema, se asume que el poeta es el vidente, el que puede ver más allá de lo establecido.
En España, Barnatán ha estado cercano a la poética de los conocidos como "novísimos", que revolucionaron la poesía a principios de la década de los 70, tras la publicación de Nueve novísimos poetas españoles. Su verso es amplio, el lenguaje se reviste de conceptos culturalistas y de símbolos  muy productivos en el lenguaje poético, lo que confiere un carácter iniciático a su poesía, de continuo extrañamiento entre la realidad y lo desvelado por el poeta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Góngora y el 27.

-->
Luis de Góngora y la influencia en el 27. Joaquín Fabrellas Jiménez
En las Soledades, el protagonista nos presenta un mundo artificial, como decía Salinas, el poeta revive la realidad, dotándola de nuevos matices y significados. En efecto, la obra de Góngora es una tabla, un decorado. Parte del vacío y prolifera en un mundo abigarrado, hacinado. Nadie se sorprende de ver al viajero. Todos los personajes que aparecen en el poema se muestran al náufrago como personajes de tapiz, a punto de ser pintados; lo que ven los ojos del náufrago es lo que escribe Góngora. La obra tiene espíritu discursivo. Y crítico. La obra de Góngora propone un modelo de conducta ante la sociedad. El náufrago, como el propio poeta, ha conocido los secretos de la Corte y la vida en la gran ciudad. Ambos conocen las presiones, los servilismos, las briegas a las que se debían hacer frente para pertenecer a esa oligarquía basada en el nacimiento afortunado y en la manutención y disfrute de ciertas hereda…
Las voces indomables Manuel Lombardo Duro

Colección Caja de formas, nº 5. Piedra Papel Libros. Jaén. 2017.


Portada, contraportada y solapas del libro de Manuel Lombardo Duro.
La poesía de Lombardo Duro nace siempre de la paradoja ante la necesidad de expresar el silencio del que surge yel acabamiento del mismo al escribir el poema. Poesía que enfrenta la acción y la inacción, la palabra y el silencio, el lenguaje y el caos en el que se origina la obra de Lombardo. Texto que violenta sus propias bases expresivas, se decanta hacia la pureza sintáctica y hacia un léxico que bordea los límites del conocimiento y el vacío; la poesía como concepto con el que expresar la nada.
El mundo sensible de Lombardo le sirve como correlato a su poesía, su mundo no existe, está en suspenso. El lenguaje lo constata, su texto es el silencio. Bascula entre el latido de la nada y la pulsión de lo dicho. Su discurso es por tanto reflexivo, la reflexión meditativa es la única forma de enfrentarse al poema. Su p…
Francisco Ferrer Lerín. Nora Peb. Tusquets Editores.
2ª parte de Familias como la mía. Francisco Ferrer Lerín con los poetas Juan Manuel Molina Damiani, Pedro Luis Casanova, Joaquín Fabrellas , Aurora Liébana y Antonio Erena Camacho. Foto: Fátima Linares. Jaén, mayo de 2017.


Los esconjuraderos de la memoria.


Sí, FFL se mueve como sierpe por la memoria, se arrastra, retrocede, muda de piel, y, a veces, se la inventa. Porque Nora Peb es un pacto con la memoria y con la ficción, con la aflicción de haber perdido la memoria y con la conjura de quien mienta a los demonios para no volver a verlos, ni a revivirlos, por eso el espíritu de la letra se los inventa una y otra vez, como diría Aníbal Núñez sobre la escritura: “lo que para el lector es un poema de siete versos, para el poeta son siete veces setenta fantasmas que tienen que volver a vivir de nuevo.”
De ahí: esconjurar, exorcizar en el espacio inerte del texto, su pureza encantada de silencio para que no vuelva a ser más el vacío que invoca…