Reflexiones sobre un cuadro de Edward Hopper. Habitación en Nueva York. 1932. Sheldon Museum of Art. Nebraska El cuadro surge de la luz eléctrica. Pocos cuadros como este, donde toda la escena está anclada a la luz artificial. De hecho, la luz es la protagonista, si la luz se apagase, no habría cuadro, no existiría. Hopper procede como Caravaggio, señala solo las partes que quiere destacar. Hopper nos ofrece un plano medio casi hiriente en su sorprendente atonía, la insulsez humana. Dicen que Caravaggio hacía posar a los figurantes durante jornadas interminables, escondidos estos en las partes más recónditas de la casa y tapaba toda la luz de las ventanas, solo descorriendo la luz cenital que más le interesaba, esa que creaba el chiaroscuro y se desparramaba sobre los músculos, los miembros, los cuerpos en incómodas posiciones. Hopper depura su manera de proceder, acorta el foco de interés: va desmigando toda la...
Hola a todos, escribo para deciros que las próximas publicaciones serán de poetas de Jaén, esa tierra desconocida para la poesía nacional, a pesar de que contamos actualmente con autores de gran relieve. También publicaré algún trabajo sobre la figura de Luis Cernuda, Alejo Carpentier, Luis de Góngora, Arthur Rimbaud, o Alfonso Costafreda, pero todo eso poco a poco, en sucesivas semanas. Un abrazo a todos.
ResponderEliminarGracias pos su visita.