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OPIARIO
por Álvaro de Campos

Al señor Mario de Sá Carneiro




Fragmentos

Antes del opio mi alma ya estaba enferma.
Sentir la vida reconforta y debillita
Y yo voy buscando en el  opio consolador
Un Oriente al oriente del Oriente.

Esta vida a bordo ha de matarme.
Son días  solo de fiebre en la cabeza
Y por más que busque hasta enfermar
Ya no encuentro el muelle para adaptarme.

Mi vida son como surcos de oro,
Pliegues donde la vergüenza es una caída
E incluso la misma alegría es el ganglio de mis males
en una paradójica y astral incompetencia.

Por un mecanismo de desastres,
Un engranaje con ruedas falsas,
Yo tengo visiones de cadalsos
en un jardín de flores volátiles, sin tallos.

Me tambaleo a través de las labores
de una vida interior de encajes y esmaltes.
Tengo la impresión  de tener en casa el puñal
con que el Precursor fue degollado.

Estoy pagando un crimen encontrado en una maleta
Que cometió un abuelo mío con refinamiento,
Tengo los nervios en la horca,
Y caí en el opio como en una zanja.




Versión de Joaquín Fabrellas

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