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Fanny Rubio

Fanny Rubio
Texto: Joaquín Fabrellas.
Foto: Jose F. Albornoz.



Nos reunimos en torno a la escritora Fanny Rubio, y yo seré el encargado de resumir su obra y parte de su vida. Linarense de nacimiento, ejerce como profesora Titular de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, doctora en Filología Románica.

Fanny Rubio es crítica literaria, novelista y poeta, y es esta parte de su producción lo que aquí nos interesa resaltar, la poesía, no sin antes nombrar ciertos trabajos que merecen mención por la relevancia que han alcanzado, entre ellos me gustaría destacar el trabajo: Las revistas de poesía (1939-1975). Hacia una bibliografía total,1975. Otra obra sería Poesía española contemporánea. Historia y antología. (1939-1980), Madrid. Ambas deben ser visitadas por todos aquellos que estén interesados en el estudio de las revistas poéticas de ese periodo tan difícil como el franquismo. Obra de referencia, en suma.

En cuanto a sus novelas, nombrar: La sal del chocolate, Barcelona, 1992; La casa del halcón, Madrid, Alfaguara, 1995; El dios dormido, Madrid, 1998 y El hijo del aire, Barcelona, Planeta, 2001. Llevada al teatro por José Luis Fernández y el grupo Escalinata Teatro de Jaén.

Y sin más, entrar de lleno en la producción poética de Fanny Rubio.

El inicio de la creación, la " Palabra que no es concepto, pues es ella la que hace concebir", según María Zambrano, o, el logos espermático del que hablaban los estoicos, según cita de Valente. De ahí surge la poesía. De ahí viene la poesía de Fanny, de ese espacio entre la concepción y la idea hecha palabra, poiesis, palabra sola.
Fanny Rubio - "El hijo del aire"
Parafraseando a Pere Gimferrer, que firma el prólogo a uno de sus libros, Dresde, el lenguaje se mueve entre el designar o el ser, bien, digamos que la poesía de Fanny, es, existe, y no sólo en el sentido ontológico, queremos decir que se empapa de vida, que desciende a los infiernos, se deja llevar por una veta de racionalismo vital. Para escribir, antes es necesario haber vivido, haber estado y haber vuelto. Su poesía es comprometida, atrevida, alejada de la Torre de Marfil de algunos poetas que de cierto tiempo a esta parte se han ido ajustando con mayor o menor éxito a las ruedas del poder, poetas que, en algún caso, fueron compañeros de Fanny. No es una poesía por tanto que proceda de la comodidad burguesa, es una poesía contestataria como rebelde fue la época que le tocó vivir y de donde surgió su obra. Si bien enfrascada o deslumbrada por los poetas que había en torno suyo, la primera obra de Fanny pertenece a la órbita del culturalismo, de los novísimos de Castellet que tanto han dado que hablar, incluso para mal, pero aparte de invenciones cronológicas, editoriales y al cabo económicas, la poesía de Fanny bebe de esas raíces cosmopolitas, para llegar a puertos mucho más seguros donde encontramos su voz poética, libros como Dresde o Reverso, donde la autora nos presenta sus abismos cotidianos para mostrarnos las partes más horrendas del ser humano. Es Dresde, un símbolo, la historia de una resistencia, la señal del horror, escrito cuando todavía el Muro no había caído y el Telón de Acero aún nos mostraba una Europa salvaje y desconocida más allá de Berlín. En esa época que dista tan poco de ésta en cuanto al desorden mundial y estulticia general de representantes.

También destaca en su obra un feminismo original que poco tiene que ver con el feminismo actual, más parecido a las tesis del machismo imperante, un feminismo combativo y bien consolidado que pone en las líneas de Reverso en "Los asuntos internos".

Otro de los aspectos que me gustaría resaltar en la obra de Fanny es el viaje continuo como parte fundamental de la vida de un escritor, el viaje es el complemento de la lectura, condición sine qua non de la escritura; el nomadismo, el vagabundeo existencial y culto del escribiente. Lo demás es intento, comodidad, es por esto por lo que podemos afirmar que la obra de Fanny está hecha desde el compromiso, desde un tiempo en el que la política parecía que inauguraba una nueva época, después de un régimen demasiado nefasto; poesía ilusionada a veces que entre líneas nos enseña la materia dudosa de las que están hechas todas las realidades. Poesía comprometida con la izquierda, con esa izquierda que nos iba a hacer los deberes, pero que con el tiempo demuestra que el poder corrompe. Poema dedicado a Pablo Iglesias, que es de una actualidad pasmosa y que desvela que el problema con el Magreb no es algo nuevo, sino un asunto que nunca fue bien resuelto.

Referencias a María Zambrano, pensadora vital y luminosa, referencia a Valente, tan querido de la autora. Poesía que nos hace pensar en los límites, en los límites textuales, ¿Cuándo un poema deja de serlo y se convierte en artículo o en otra cosa? Hay una profunda reflexión sobre el lenguaje, sobre el propio texto, los poemas de Fanny a veces se mueven en versos y otras en textos. Y todo esto escrito en una época, finales de los sesenta, en la que era difícil ser atrevida y mucho más siendo mujer y más si cabe siendo poeta.

Es por todo esto por lo que debe decirse que es una poesía original, producto de la posmodernidad, las citas de Derrida, de Baudrillard, de Cortázar. Textos construidos sobre la dispersión, que no es dispersión de la autora, sino la dispersión de este tiempo en la que toda poesía se hace necesaria si es buena, de lo contrario, cabría preguntarnos como Jorge Reichmann que si comienzan a leerte estúpidamente, debes pensar en qué clases de estupideces escribes. Poesía que lucha contra el agarbanzamiento, por usar el término de Ortega y que aún está vigente.

Si me tuviese que quedar con algo de la poesía de Fanny sería con el poema "Frauenkirche", en Dresde, símbolo de la ciudad destruida, la torre que no cayó hasta tiempo después del bombardeo, eso es la poesía de Fanny, poemas para el tiempo, para una actualidad que no debe olvidar sus fantasmas y sus pasados.
Disfruten de la lectura

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