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Rinconete y Cortadillo. Una lectura crítica. I
Joaquín Fabrellas

Siendo el primero en escribir novella italiana, es decir, novela corta, o de entretenimietno, como él mismo afirmara en su prólogo, se propuso Cervantes mostrarnos todo un amplio fresco de tipos y situaciones que hacen de su lectura una agradable compañía para estos días difíciles. Las novelas de María de Zayas vendrían más tarde, en 1637, y demostrarían así la vigencia del modelo cervantino. La novela corta es un modelo narrativo que deviene en el cuento corto actual, que se transformó en artículos de costumbres con Larra de forma magistral y se encuentran a medio camino, con el paso del tiempo entre el ensayo, el entretenimiento y el tratamiento de la actualidad.
Sin duda, La gitanilla, El licenciado Vidriera, El coloquio de los perros,y esta que nos ocupa, Rinconete y Cortadillo, son las más destacadas por su natural vigencia y actualidad. El coloquio de los perros es una muestra adelantada a su tiempo de excelente literatura, bebiendo desde bases latinas: la Metamorfosis, y adelantándose siglos a la literatura de corte expresionista, surrealista, ya que no se trata de una fábula, sino de una lección moral que nos dan dos perros que durate un día tienen la capacidad del habla. Nada desdeñable en absoluto. Me hace pensar en esa obra tan enigmática de Goya, El perro o El perro semihundido, un cuadro maravilloso con infinidad de lecturas, pero que desde luego habla de la soledad, de la tristeza y todo encarnado en la figura de un perro que asoma la cabeza. ¿ por un hueco, desde una pared, desde el suelo? El destino y el azar se conjugan en esta obra y expresa lo más humano desde lo animal, de ahí la importancia de El coloquio de los perros.
Fuesen entretenimiento o hallazgo, las Novelas ejemplares serían por sí mismas, si no existiese el Quijote, una muestra de singular importancia que destacarían en ese ámbito tan reducido de la novela corta, y que como he dicho anteriormente, ha sabido mezclarse tan bien con otros estilos. 
Aunque Cervantes ya practicó la picaresca literaria en el Quijote, la historia de Ginés de Pasamonte sigue las pautas del arte literario picaresco en el capítulo 22 de la primera parte, es en esta novela corta donde vuelve a introducirse, (o quizá lo hiciese de forma paralela, ya que ambas historias podrían haberse escrito al mismo tiempo), en el hampa, la germanía, en ese ambiente tan sórdido en una España que deslumbraba mientras empezaba a entonar su hermoso canto de cisne, ya que al final del siglo XVII, todo el imperio español se desvanecería.
Rinconete y Cortadillo muestra de forma directa el mundo marginal de Sevilla entre el siglo XVI y XVII, una Sevilla industriosa, ajetreada, sede de la Casa de Contratación y del floreciente mercado naval internacional, que hace posible la aparición de multitud de personajes que se encaminaban a ella para cambiar de vida o para hacerse definitivamente a las Américas. Miguel de Cervantes conoció Sevilla, vivió en ella desde 1594 hasta 1597, año en que estaría en la cárcel y conocería de primera mano ese mundo que ahí nos relata. Como recaudador de impuestos tenía que recorrer casa por casa  muchos barrios y ajustando cuentas, lo que le traería problemas y acusaciones varios.
La crítica en esta obra reside en su lenguaje, un lenguaje que rompe con el preciosismo de obras como el Quijote, auténtico tour de force de la lengua castellana. Escoge un lenguaje de la calle, crítico con el poder, siguiendo los presupuestos renacentistas del escribo como hablo, o intentando no separarse mucho del lenguaje popular, que es en verdad, de donde surge todo discurso. Las expresiones, las frases hechas, los refranes, el lenguaje marginal abundan en esta preciosa obra breve de Cervantes, avanzándonos lo soez de ciertas obras de Quevedo: cómo no pensar en la, a veces, escatológica, novela del Buscón, otra obra que bebe de las mismas fuentes cervantinas: El asno de oro, y cómo no, en la propia novela ejemplar de Cervantes.
La novela picaresca es, desde su aparición en 1554 con el Lazarillo, una excusa para hablar por boca de un delincuente de la situación agónica de un país, no importa en qué país aparezca, servirá de crítica contra el poder establecido, criticará todas las castas sociales y atentará contra los bien sustentados pilares de la sociedad, transformándose la obra en el negativo sensible de la foto que nunca agradaría a  ningún gobierno, república, monarquía, o cómo quiera llamársele. En eso consiste la picaresca, así Rinconete y Cortadillo nos ofrece esa visión desde los ojos de dos pícaros, su breve formación por cuestiones de formato, su particular bajada a los infiernos, o el patio de Monipodio donde aprenden el oficio de robar o extorsionar, o lo que fuese necesario. Otra de las grandezas de esta obra y de todas las que proceden de la pìcaresca es el tratamiento de los personajes y la dignidad que se les da. Se produce una identificación automática, ya que, en definitiva, se trata del pueblo y de cómo sufre unas consecuencias que el mismo pueblo no ha provocado. Por ello, cuando asistimos al rito iniciático en el patio de Monipodio y aparecen los diferentes ladrones y prostitutas de la corte del hampa, nos parecen seres naturales que han tenido que dedicarse a ese negocio porque no había otras posibilidades en la industriosa Sevilla del XVII. Una crítica a la sociedad estamental y férrea que no permite los ascensos sociales mientras la nobleza y el alto clero vampirizan al pueblo desde siglos atrás y en el que la protesta social se veía castigada de forma directa y contundente, algo propio de sociedades dictatoriales y monarquías absolutas en donde el poder se delegaba en validos y el caciquismo era la forma habitual de dirigir y controlar el poder. El propio Cervantes sufrió estos embates por falta de padrinazgo.

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