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Manuel Vázque Montalbán

Escritor fundamental en la literatura española. Famoso por sus novelas, por Pepe Carvallo, el detective amante de la cocina y de los bajos fondos. Todavía no puedo olvidar la figura de Poncela interpretando a ese detective hispano, impasible y muy efectivo.
Pero comenzó, quizá como comienzan los grandes escritores, en esa parte minúscula y laboriosa: la poesía. La poesía tiene poco que ver con lo literario, es un oficio, ¿oficio?, sí, oficio en el sentido medieval del término, labor íntima a la que le sobran palabras y adornos. Me parece que la poesía incluye a la novela en cuanto a la enunciación de la realidad, no así la novela, que tiene que ver más con el éxito y la fama. La poesía permanece en lo interno, o como le gustaba decir a Valente, en el centro.
Vázquez Montalbán es un poeta desconocido para el gran público. Como todos los grandes poetas. Fue consagrado, si esa es una palabra acertada, por la antología de José María Castellet, la de los novísimos. Formaba parte de los "seniors" de esa forzada generación que se inventó el antólogo catalán.Sin embargo, Vázquez Montalbán, se le escapó a Castellet, tanto en su estilo como en su intención. Si Castellet daba carpetazo con los novísimos a la "superada" poesía social-realista, Vazquez Montalbán había comenzado en un discurso procedente de unas bases realistas claramente superadoras del ralo formalismo temático en el que había caído la poesía social.
Destacan sus libros Una educación sentimental, Praga o Movimientos sin éxito, del cual extraemos un poema. Publicados en la década de los 60. Poesía que desenmascara el discurso trillado del social- realismo. Denuncia la falta de discurso comprometido de la sociedad en un momento en que era muy necesario. Un enfrentamiento frontal desde la cultura que fue definitiva en los últimos años del régimen del general Franco.

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tan solo su mirada hueca
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el musgo dormido,
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nadie requiere la ruina o su forma
pobre cuando era solo piedra,
y el zaguán permite ahora el  ensueño
sobre trazos gastados, suave sombra,
duerme adentro la luz cerrada en claustro
de abrojos, nada y polvo:
la heráldica, escudos, escaleras,
oh su cielo, las risas, ¿qué se hicieron?,
¿dónde están las hermosas mujeres,
sus hombres, la clara belleza anónima,
recorriendo estos pasillos?
Ropas caídas en noches de alcoba,
todo ahora es su miseria y gusano,
hueso callado de la traición
del tiempo inefable,
pues su tiempo abre y guarda el espanto.
Donde ayer hubo brillo hoy solo queda
su ceniza creciendo para el cardo.
Ho…