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Ruinas del ayer. Pliegos del Condestable.

        




Ruinas del ayer

Amigo, con afán, escucha ahora
pues la fama es reflejo de la ruina:
palabra regalada no termina
de llenar su vacío a cualquier hora.

Es  el tedio acosando tu figura,
viene la negra mancha que te asombra
en un tiempo retorna y nunca nombra
lo que tú escondiste sin usura.

Pues los discursos que aman en su prisa
la máscara, llenaron de su olvido
con un dolor ajeno de su risa,

nos recuerdan la miseria del mundo:
nadie habla de la cicatriz de nadie,
nada dicen de su dolor profundo.

Soneto en respuesta que escribiera Juan del Cálamo a su amigo Pedro de Contreras con motivo de la fama pasajera, el espejo de las vanidades y las nadas del mundo. Encontrado en los pliegos del Condestable del siglo XVI

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en la noche mi cuerpo con su herida,
rescata el dulce llanto, su alta dicha
no predice el destino, usurpa vida

cruel, lágrima cogiste a mi lamento,
vano fue mi dolor, el daño duro,
pues todo acaba en un sutil tormento.