Navidad Ya empiezan, ya vienen, se ven por televisión, el fluido, el aroma, la realidad incontestable que nunca conseguiremos, el deseo caducado vendido tan alto como esos cuerpos emaciados, amantes de papel y la celulosa, cuerpos mórbidos que bailan sin alegría para consumidores desprevenidos que confunden la vida con un gran centro comercial, que existen porque compran, que compran sin motivo, persiguiendo una dicha que se les aleja cada vez que adquieren algo, porque olvidan el motivo por el que lo adquirieron e inventan otra razón para comprar lo siguiente, como náufragos extasiados en la orilla del capitalismo a la que están enlazados sin motivo, porque para ellos esa es la vida: una concatenación de instantes sin nexo, luces, dinero, móviles que eran ya viejos nada más comprarlos, plasmas manchados de la sangre pequeña de las manos de los niños que mueren por conseguir el preciado coltán con el que están hechos; todo es tan viejo como el presente que envejece has...