Johanes Vermeer. Paisaje de Delft. 1660-1662. CANTINELA PARA CUANDO APRIETE LA CALOR Juan Manuel Molina Damiani Para Fátima Linares y Pedro Luis Casanova TRAE, cantinela, a quienes nos atormenta el paso de los días, la belleza del mundo, mucho más viejo que cualquiera de los que hoy lo habitamos, su belleza más humilde, la que lució esta semana, recién lavados sus colores, los mismos que los de un paisaje pintado por Vermeer. A mi niñez, aquella tapia coronada de cascos de botellas, el balón que se tragó la maleza de aquel solar minado de ratas. A mis hijos, la laña de hierro de una rueda de molino partida, la soberbia de un rayo que acabará pareciéndose a sus prepucios vírgenes. Al laberinto del arte, lo que lo destruya hasta confundirlo con la vida. Al banquero, el canto del chamariz el día del diluvio, la violencia de cuando sus ejecutivos intuyen que las monedas que atesoran apenas si valen su peso como chatarra. A lo que hemos olvidado, la cabeza del verdug...
La realidad era solo el espejo