La estación rota, compuesta por Joaquín Fabrellas. Y el almendro se viste ya de estío, Apenas le sirvió el color de excusa Al invierno lejano cuando el árbol Solo es su oscura brevedad de sombra. En la fresca cadencia vegetal Que se oculta así bajo el palio verde De las muy temblorosas hojas ante Un sol airado que cubrió marchito Desde el cálido corazón ausente Que desde el alma humilde presto escapa. Y el trigo rubio que expande el verano O el viento que abandona así los campos En tolvanera y olvido ya mezclados La memoria de la piedra y la tierra Ufanas, devolviéndonos la incógnita Al breve tiempo que nos cumple siempre, El breve tiempo del hombre que nunca Es el tiempo de la tierra o las cosas. Pero solo el pino es fiel a su forma Y anuncia alegre su olor y su sombra Inmutables, solo de luz, los días, Inventando su destino parado En la violencia sutil del verano Que olvid...
La realidad era solo el espejo