Ir al contenido principal

Entradas

Conspiración. Microcuento por Joaquín Fabrellas. La verdad es que no importaba el icono, pero le tocó a él. A mí me contrataron para descerrajarle dos tiros, no en vano era el mejor tirador. Elvis vendría más tarde, y Marilyn fue un poco antes, pero nada podía quedar de esa época pop, alegre. Yo estaba allí, en ese hotel contratado por ellos, por los de siempre. Después todo fue muy fácil, cuando iba a apretar el gatillo, alguien ya lo había hecho por mí; más tarde, todo fue sencillo, Oswald fue el perfecto infame para el magnicidio, pero ninguno de nosotros sabía quién era.
Platón en su caverna, microcuento, Joaquín Fabrellas. A veces, en mi vida, miro a los lados y los paisajes se repiten, los fantasmas se manchan de palabras, y lo entiendo todo como un reflejo acuoso, irreal o absurdo. Quizás  me voy haciendo viejo. A veces, qué ganas tengo de salir de aquí, cuando empiece esta detestable inmortalidad.
Mitin, microcuento de Joaquín Fabrellas. Y cuando el ventrilocuo metió el brazo en el muñeco, este comenzó a decir al público cómo tenía que actuar. Y la masa se sintió libre.
AFFAIRE . Microcuento, Joaquín Fabrellas. Ya ves, le sobrábamos a esta historia de amor, o era yo, o eras tú, tan irremediablemente tú; a veces las personas se solapaban, coincidían, entraban y salían de esta historia, o era el día poco propicio, o la noche, esa noche absurda en que esta historia de amor nos abandonó, nos sacó de su discurso y fuimos nuevamente lo que empezamos siendo antes: dos desconocidos. Si tú no fueses tú, y yo, tan inevitablemente yo, esta noche hubiese sido idónea para un comienzo improbable.