Acaso no Si la verdad se esconde allí donde se nombra ya el vacío, si lo falaz responde y tu cuerpo es el río donde mana lo bello que confío a tu rostro dormido, a tu boca henchida de pureza, al silencio partido por el tiempo que reza; la piel y el noble hueso despereza la carne enamorada, silencio oculto, cuerpo si bendito, huye tú de tu nada, cumple lo marchito del tiempo que en tu gesto necesito. Joaquín Fabrellas
La realidad era solo el espejo